Con más de 700 comunidades y 93 municipios vecinos, existe una gran diversidad geográfica y socio–cultural en el área de influencia de nuestros ductos y estaciones, ubicados en áreas rurales y urbanas del altiplano, valles, trópico y chaco de nuestro país.
A su vez, cada área tiene sus propias características (ej. idioma, cultura, forma de organización) reflejadas en comunidades colonizadoras, campesinas e indígenas (guaraní, quechua, aymara, weenhayek) y urbanas. También tenemos muchos vecinos que son propietarios individuales.

Como empresa respetamos y valoramos las manifestaciones culturales de nuestros pueblos, más aún considerando que compartimos esta inter-culturalidad de nuestro país en siete departamentos, experiencia que nos ha permitido apreciar en gran manera la realidad particular de cada pueblo, en el desarrollo de nuestras actividades como empresa.

Conocedores de esta realidad diversa, a lo largo de nuestro sistema de ductos en casi todo el país, no solo en el concepto de identidad sino también en el campo de sus necesidades básicas, preocupaciones y aportes al desarrollo, hemos desarrollado una Política de Buena Vecindad. Dicha política nos permite orientar nuestros esfuerzos en base varios Programas de Relacionamiento Comunitario, que forman a su vez nuestro Sistema de Gestión Social.
Cómo nos relacionamos con nuestros vecinos
Esta relación la construimos y desarrollamos a través de nuestro mapa de actores:
Principios de Buena Vecindad
Para asegurar que nuestro comportamiento como empresa y como individuos sea coherente, en el marco de la Responsabilidad Social Empresarial, hemos definido los siguientes Principios de Buena Vecindad, a ser aplicados en nuestras actividades diarias operativas:
